Occidente se caracteriza por
ser, entre todas las áreas mesoamerica- nas, la que muestra la mayor diversidad
cultural. Gracias a sus múltiples recursos naturales, alcanzó una considerable
densidad de población; pero ésta se encontraba por lo regular distribuida en
unidades sociopolíticas que controlaban territorios relativamente pequeños.
Otto Schöndube atribuye esta característica a la difícil comunicación interregional,
debido a la geografia accidentada y a que muchas de las unidades eran casi
autosuficientes, ya que sus ecosistemas les ofrecían recursos .Durante el
Posclásico, el panorama general era el de una pléyade de pequeños señoríos
enfrascados en continuas guerras. Por lo común, las poblaciones menores se
aglutinaban alrededor de centros que llegaban a tener unos 5000 habitantes,
algunos de los cuales controlaban pequeños sistemas de riego y erigían
arquitectura monumental, sin que ésta llegara a las dimensiones alcanzadas en
otras áreas mesoamericanas. A partir de los análisis de Dorothy Hosler se sabe
que hacia el año 800 la metalurgia del cobre, el oro y la plata ingresó en el
Occidente, probablemente desde Ecuador. De esta manera el área se puso a la
cabeza de toda Meso- américa en el trabajo de los metales. La importancia del
cobre fue tal en el Occidente que no sólo se utilizó para fabricar objetos de
lujo-como cascabeles, adornos y depiladores-, sino también coas de labranza,
hachas para cortar árboles, escoplos para tallar madera, anzuelos y puntas de
proyectil para la caza y la guerra. Tiempo después, h 1200, llegó al Occidente,
al parecer de Perú, la tecnología del bronce Debemos mencionar también las
interrelaciones culturales del Occidente con el Centro de México. Una de las
expresiones más notables de estos vinculos es la bella decoración polícroma de
las piezas de cerámica fabricadas a lo largo de la franja costera que va de
Sinaloa al norte de Jalisco. Es ésta una de las grandes incógnitas del
Posclásico en el Occidente. El plantea miento tradicional ha sido que dicho
complejo cerámico fue producto de sociedades enlazadas por la ruta comercial
del cobre del sur y la turquesa procedente de las tierras anasazis. Ambas
ideas, la del Complejo Aztatlán y la del corredor costero, son sumamente
sugerentes y han sido repetidas durante décadas; sin embargo, están prendidas
con alfileres. En primer término, son demasiados los tipos cerámicos que han
sido integrados en el complejo, lo que ha dado lugar a que éste se defina por
producciones muy diversas, no contemporáneas, distribuidas en un radio muy
grande y de una enorme amplitud temporal
Al este del rico suelo californiano, mas allá de la sierra nevada, se extiende el área conocida como la Gran Cuenca, contrastante por su escasez de recursos. Es un territorio arido, impropio para el cultivo. Sus pobladores utes, paiutes, shoshones, entre otros. Vivían en montañas y valles , contaban con una pobreza de vegetación de hierbas, arbustos y arboles de climas extremosos y secos apenas permitía la subsistencia de pequeños grupos familiares. En la Gran Cuenca la actividad económica primordial era de recolección de piñones, durante el otoño se acumulaban estas y otras semillas en cuevas y abrigos rocosos, lugares donde, mas tarde, el hombre se refugiaría de las inclemencias invernales. Si bien es cierto que en el norte y el de este de la Gran Cuenca podían cazarse alces, osos y bisontes. Entres las técnicas cinegeticas se acostumbraba envenenar las flechas con ponzoña de víboras de cascabel, vísceras podridas y jugos tóxicos de una planta.

Comentarios
Publicar un comentario